Ambiente, haberlo, "haylo".

Ambiente, haberlo, "haylo".
Charlan, beben, fuman, gritan, se abrazan... ALL!!!

miércoles, 12 de mayo de 2010

AIRE ENVASADO Y ENVASES VACÍOS



Si miento, prometo servir de conejillo de indias para el próximo invento de coctelería de Javier de las Muelas, que ya podría añadir a su lista alguna combinación con el nombre de Copas Ajenas, la refrescante apuesta social que está animando los lunes, de Gimlet y de BCN. Insisto, no existe apaño alguno, pero Eva Pous volvió a ganar uno de los premios (lleva tres, incluyendo un fin de semana en Tarifa y un vestido de Rosa Clará), aunque sigue negando que le vaya mal en amores, razones por las que quizá empiece a recibir alguna mirada de recelo de sus congéneres, que son muchas. Porque estos encuentros de Copas Ajenas son esencialmente femeninos, para mayor placer de unos cuantos caballeros, como Jordi Martorell o Manolo Blasco -- que hasta apareció el lunes con traje en vez de sus atuendos deportivos de Armani, pero con la misma atención por el género femenino de siempre--, que se aventuran a las convocatorias de Sandra Araquistain, quien a duras penas puede mantener el orden, especialmente a la hora del sorteo, y acaba quedándose muda en el intento, porque hasta yo quería que me tocase uno de los bolsos de verano de TCN.
El llamamiento con plegarias a Santa Clara por parte de Anna Alós, todo un terremoto con cámara, produjo su efecto y no llovió, quizá por primera vez en estos encuentros, aunque eso no ha impedido el incremento de amigos que en esta ocasión, y no quiero pensar que fue solo por la rifa, desbordó cualquier previsión y casi al final de la noche algunos duplicábamos el número de asistentes sin esfuerzo visual , potenciando el eclecticismo de aspectos y conversaciones.

Encontramos debutantes, como Inés Sentías, RRPP de la Alcaldía de BCN, que se me escapó sin que le dijese lo que opino de la Diagonal; o Beth Abad, que departe mano a mano a diario con el conseller Saura; Ana Aguilera, que conoce la jet a fondo desde sus tiempos en Up&Down; Marga Masip, la morenaza de la plantilla de la revista Esquired, que no falla ninguno de los últimos lunes; la hija de la impactante María Vives -- cuyos cigarrillos de color negro empiezan a ser familiares a la hora del glamour estético--; Ramon Xicola, superviviente de la época de los discos de vinilo, Teresa Garaizabal, gestora de la Adademia Catalana de Gastronomía, y Ana Iglesias, que me ha prometido que conseguirá quitarme la barriga con una de sus máquinas Power Plate, uno de los éxitos del momento para los alérgicos al deporte.
Otros empiezan a convertirse en veteranos, como Jordi del Toro , que después de pasar por las mejores joyerías ha abierto Temps de Luxe; Práxedes Papasseit –que esta vez trajo a su hermana--, Agata (sin "h", que es una ordinariez, toda un artista en esquivar darme su número de teléfono ), Blanca Tey, que la nube del volcán de Islandia la retuvo en África 10 días (dice), y la exótica Deecksha Rudakoba, belleza del este con el punto salvaje que le da ir a lomos de una Harley, con su casco forrado de leopardo ecológico. Y también el inmenso dj Helkemer Homolka, que cualquier día de estos se animará a pinchar la música de Copas Ajenas con el mismo estilo y sensibilidad que aplica en otros eventos.
Vengas un día, dos o todos, en el fondo da igual porque no hay rangos. Aunque se echa a faltar a los que se disculpan, como Fede Fontes (de Nuba), el felino Miquel Plana o María Dolores Prat, que falló ese día por estar en el parto de su sexto nieto. Aunque con algunas no puede la adversidad, caso de Ana Cimini, que hasta con una pierna vendada y muletas se plantó en Santaló. Recuperamos a Purificación García, que se trajo a su hija, Soledad Álvarez, que está al frente de la tienda Sayan, y a su presunto pretendiente, Pablo Bofill, quien en vez de las grandes obras al estilo paterno ha optado por algo más modesto pero igualmente sugerente, Derivée, una tienda de originalidades diversas por la que me tengo que pasar a buscar una pashmina de caba bendecida del Himalaya. Vicente Suárez, de la agencia de comunicación Gablons, aprovechó para presentarme, y a todos, a su amigo y pareja Claudio Maiorano, que se llevó una advertencia por mi parte para que su comportamiento sea ejemplar en la relación.
Teresa Berengueras, con su melena pelirroja cubierta por una gorra, fue afortunada porque se llevó dos premios en la misma noche, aunque cedió uno, el de una cena en el restaurante Follia, a la diseñadora María Colomo; en parte porque Terebere (fantástica contracción de su nombre y apellido) ya tiene una invitación de Lola Gatius (que acaba de impulsar el relanzamiento de Roche Bobois) para probar las especialidades del local, de las que yo tengo unas muestras en botes herméticos, aunque no el reloj de última hora en diseño que también sorteó . Pero Berengueras, la periodista catalana, al menos se llevó un surtido de inflables de la tienda Air Shop, ese invento de Luis Mohedano, personaje con tal sentido del humor que vende aire embotellado del año 2000 a 100.000 euros siguiendo aquella originalidad de Oriol Regàs, (cuya biografía se presentó el miércoles en librería Bertrand) que en su día enlató ‘Genuina atmósfera de Bocaccio’ para llevar a casa. Como curiosidad, a Mónica Homedes, del Arts, le tocó el fin de semana en un establecimiento totalmente diferente, en el Chateaux La Thulière, a quien Sandra Araquistain y Betina Pons gestionan la comunicación y que las hermanas Núñez se han propuesto convertir en un punto de cita para viajeros amantes de lo exquisito. Para ello se trajeron incluso al dueño del hotel francés, Jordi Bernal,
Siempre me dejo cosas, algo perdonable por la edad y la ingestión de lo que no debo, pero voy a hacer memoria. No puedo estar sin la presencia de Sandra G (Gallart), que es la bomba, siempre atenta a todo para que nada falle, y que como aparezca una foto suya que no le guste, ¡prepárate! Y Kola, nuestro camarero de pelo asustado al que no le ha cambiado el color (negro) por el incremento de trabajo de los lunes y ya sabe lo que toman y cuando las decenas (pronto centena) de personas humanas que frecuentan CopasAjenas. De hecho, cuando me iba de un lado a otro, sin pedir nada, ya me encontraba el Foxtrot preparado. Y tendré que preguntarle un día a él detalles que me pierdo, porque no se puede estar en todo. Vamos, que puedes sentarte con Isabel Núñez ("la rubia"), Montse Querol o Patricia Miret , cualquiera le sigue la pista a Manu incluso oteando sus cabellos rojos, o con la incombustible Pat Saurí, RRPP del hotel Axel, por no mencionar a Anna Alós, que no para ni un segundo y alrededor de la que siempre se mantiene la duda de si publicará en El Mundo algo de lo visto y oído. ¡Qué peligro!
Por si algún político llega a leer esta crónica, ahí va un mensaje frágil pero más que subliminal: excelente lugar GIMLET los lunes para tomar nota del pulso ciudadano, el que les vota. O no (les vota). Mientras, cada semana se vacían envases de cristal.

martes, 4 de mayo de 2010

COPAS AMIGAS

Bebedor social. No acababa de entender el concepto hasta que comenzaron los encuentros de Copas Ajenas hace unos meses, pero ahora está más que claro, al menos para mí, como una dosis moderada de destilados combinados me hubiesen hecho ver la luz. SandraAraquistain y Anna R. Alós, quizá cansada esta última de darme de merendar café con leche de soja, me convencieron de lo divertido que será reunirnos los lunes en Gimlet, ya clásica parcelona del reino de De las Muelas en esa calle de boutiques y ocio pijo que es Santaló. Así, sin más bases, la idea era que cada uno aportase viejos y nuevos amigos al encuentro, haciendo un llamamiento a cuantos desconocidos, a veces provenientes de las relaciones en facebook, que con mentalidad abierta quisieran sumarse a una aventura a la que nadie llegaba con metas.
Lunes, un día que no estimula a salir, y frío y lluvia (hasta la gran nevada coincidió) no lo pusieron fácil. Al principio, los pioneros fueron pocos, casi como un grupo de colegiales que se encuentran en una granja a la salida del colegio, aunque en Gimlet le diesen al gin tonic de marca y al cóctel sorpresa que De las Muelas se inventa con su imaginación algo maquiavélica, y se olvidasen de la dieta dando cuenta de platos de chips y toda la cosecha de aceitunas de Jaén. Pero empezaron a crearse adicciones, como la de Manu Núñez (y su hermana Isabel), la revoltosa pelirroja de minis imposibles, agitadora de estímulos; la de Anna Alós, que se precalienta con un poleo-menta antes de conversar con todo el mundo (diría que es la única que realmente sabe con quién habla en cada momento) copa de vino en mano; y este personaje que cambió el agua por otra bebida cristalina con hielo, y al que le toca hacer un poco de todo, incluso de mano inocente que extrae los números agraciados en los tumultuosos sorteos mensuales, en los que fracaso en el intento de que no le toque nada más a Eva Pous, que ya tiene en el armario un vestido de Rosa Clará y no ha querido comentar si aprovechó el fin de semana en Tarifa para dos.
No hay envidia, no hay recelos, no hay intrigas, pero ha surgido el amor, palpable, evidente, entre Ira y Xavier, y era difícil con el gentío de las últimas reuniones, en las que todos hablan con todos, de los temas más increíbles, mientras se intercambian los asientos en las mesas (o los taburetes de la barra, que también tienen historia). Se trata de ser lo más natural y atractivo posible, pero como una reafirmación personal, no como una competición, pero no hay una formalidad encorsetada, como bien sabe Alicia Knoephel, toda alegría y vitalidad, que se dio el gusto de estrellarme un pastel de almendras en la cara, o las mujeres que este lunes abrieron los ejemplares de la revista Sexologies, aportadas por Cuca y Yolanda, y se repartieron unos consoladores que desaparecieron con la misma rapidez que un mentalista, Rafa, que acudió una tarde y ya no se atrevió con tanta mujer. Pero esa naturalidad, incluyendo ver a Ana Miquel (del hotel Le Mèridien) poniéndose el artilugio (sin pilas) en la cabeza, no afectó para nada a los egos masculinos presentes.
Es imposible recordar a todos los asistentes, amigos, que han pasado por el Gimlet, siquiera los habituales, aunque cuando faltan la doctora Montse Querol y su sensible hermana Romy, o ese fenómeno de la naturaleza que es Pat Saurí, siempre con su enamorado Fernando Navarro (el único con el que puedo hablar de puros dominicanos, su negocio y su otra pasión), se nota, y mucho. Lo mismo que cuando Silvia Fauró, de Vogue Uomo Italia, no aparece con su rotunda voz a juego con el cuerpo, poniendo en entredicho la capacidad humana para ingerir copas; o en los momentos en los que se presenta Rosa Clará paseando elegancia y figura y logra que hasta me afeite la barba porque pincho, y no puedo negarle nada.
Desfila gente de moda, como José María Donat (TCN), que siempre anuncia la visita del médico, unos minutos, y casi hay que sacarle a la fuerza, o Purificación García (otra que se llevó premio en Ca N’Escandell, un exquisito agroturismo en Ibiza); políticos como Alberto Fernández Díaz, que llega con su Harley y trato de convencerle de que cambie a Triumph mientras le toma el pulso a la opinión ciudadana en un lugar adecuado; el abogado Felipe Izquierdo, que se ha puesto en plan Robin Hood con Repsol (véase en google), muchas veces acompañado por la inquietante y guapa Begoña Bergós, de Carrera&Carrera; restauradores del estilo de Alfonso Díez (Casa Alfonso), el calvo más en la onda de la ciudad; y ese peculiar dúo dinámico que forman Fede Fontes, el hombre que ha impulsado las noche de Nuba, y Manolo Blasco, el amigo de la bufanda. Han pasado actores y músicos, caso de Jorge Gozálvez, organizador de ESCENA-BCN, el último festival multitudinario en el Sant Jordi, y su novia, Bárbara Ventosa, que lleva las riendas internacionales de TCN y sigue provocando desmayos por donde pasa. Y, por supuesto, también abudan los empresarios y hombres de negocios, como el siempre impecable Jordi Martorell (Rover, Jaguar), que muchas veces se trae a su jefe y amigo , Víctor de la Oliva, o Miquel Plana, dueño de a cadena Los Tigres, showman y cantante rockero predilecto de príncipes e infantas, que me tiene un poco preocupado porque le ha dado por decir que se siente un poco mayor, aunque todos sabemos que puede con todo. Más que mayor, Miquel es grande!